Mentes brillantes: entre tres crearon una súper cabina de desinfección

La cabina tiene un metro con ochenta centímetros de altura y ochenta de ancho. Para una desinfección total debe ingresar hasta que de la señal de activación. Funciona con un sistema de sensores de distancia ultrasónicas microcontroladas que, al ingresar la personas a la misma detecta la presencia del cuerpo.

El zumbido se activa y las luces se encienden en rojo, esa es la alerta de que quien está en su interior debe cerrar los ojos y contener la respiración para que empiece el proceso de desinfección. Para ello, la persona debe girar 360 grados y dejar que el resto haga la máquina.

El proceso dura aproximadamente seis segundos y es ajustable. Al terminar se activa nuevamente el zumbido y las luces rojas se convierten a verde. Allí, el proceso ha terminado.

Este es el tecnológico invento de dos mentes brillantes luqueñas, que se conocieron en el Instituto Paraguayo de Telecomunicaciones. Ellos son William Martínez, cabeza del equipo y su amigo , Aki Hisaoka con quien compartió las clases del bachiller técnico en Electrónica.

«Los dos tenemos 36 años y nos unimos debido a que la crisis del coronavirus nos golpeó fuerte a la economía como somos trabajadores independientes» comentó a El Redactor Aki.

Contó que William es propietario de una marca de helados artesanales que poco o nada vendió en los últimos tiempos. A él se le prendió la lamparita e invitó a Aki a unirse a su proyecto.

Aki es técnico industrial en electrónica y actualmente vive en Asunción. Como William también laburaba de forma independiente y la invitación de su amigo le cayó como anillo al dedo.

Al proyecto se unió otro amigo de ambos, Adam Hatta, que se encargó de la parte comercial de la elaboración del producto.

En menos de una semana el trío empezó a trabajar y terminó el moderno aparato, pensando en todas aquellas empresas que utilizaban pulverizadores y otros elementos para desinfectar a sus empleados, exponiendo a mucha gente en el proceso de desinfección.

Por supuesto, la máquina tiene un costo y está dirigido a empresas que pese a la cuarentena deben continuar funcionando… pero ¡ojo! El espíritu solidario, en ellos fecundó en otra idea: por cada cinco máquinas que vendan, donarán una para los hospitales del país. «Es como parte de la acción social de en medio de la crisis», aseveró Aki.

El consumo aproximado por disparo es de 100 ml de alcohol o cloro diluido en agua, es decir que con 20 litros se completan 200 disparos, que representaría un total de 200 personas. El reservorio puede ser ajustado según la cantidad del flujo de personas por dia. El producto se entrega con un bidón de 40litros. Al ser móvil, su puesta en servicio e instalación es muy simple.

Los inventores explicaron que la cabina fue diseñada, en base a la teoría de que la desinfección de superficies con desinfectantes, ayuda en la prevención de la propagación del virus COVID19.

El uso de la cabina, seria no es recomendable para personas con alergias en el piel. Durante el proceso de desinfección, no se puede fumar o utilizar equipos electrónicos, ya que algunos desinfectantes son altamente inflamables.

“Actualmente tenemos pedidos para 10 unidades, estamos con inconvenientes por el bloqueo del tránsito, porque no llega la materia prima”, dijo Aki. Para más info, contactar al 0992480654.

Posted by Cleanpy on Sunday, March 29, 2020