Con humildad y enormes sueños pasó de albañil a arquitecto

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Roberto Ríos tenía apenas catorce años cuando ingresó a la industria de la construcción. Por aquellos días, hace doce años, su único objetivo era llevar algo de dinero a casa, para ayudar a su madre a criarlos a él y sus cinco hermanos. “Entré a trabajar como ayudante de albañilería a través del novio de mi prima”, contó a El Redactor.

Sus labores se limitaban a la elaboración de mezclas, pasar de mano en mano ladrillos y a veces hasta bajar cargas. Pero en sus ojos se reflejó un sueño que empezó a nacer a través de su curiosidad extrema en aquel mundo al cual había accedido. No se cansaba de preguntar a sus compañeros sobre cómo era el principio de todo aquello. Dónde exactamente empezaba todo.

Fue así que inició además una extensa lectura sobre ese universo de la construcción y enseguida le nació la ilusión de convertirse en ingeniero. “Quería estudiar ingeniería civil pero mis compañeros me dijeron que estudie arquitectura”, comentó. Explicó que era debido al mercado laboral que es mucho más amplio en esta última profesión.

Sus expectativas eran tan grandes que no paró de trabajar, con el objetivo fijo de ser algún día él, quien estuviera detrás de aquellos planos, vestido de traje y planeando en su cabeza cada rincón de una nueva casa o edificio.

Al terminar el colegio, continuó trabajando y de a poco, ahorrando para el momento en que por fin, pudiera iniciar sus estudios. Fue así que comenzó su formación académica en la Universidad Privada del Este y en el segundo curso de la carrera ya realizaba bocetos, de lo que algún día serían sus primeros proyectos. “Mi sueño ahora es estudiar ingeniería civil. Empezar el año que viene porque ahora no se puede”, aseguró.

La historia de Roberto fue conocida y aplaudida ya cuando corría el año 2014. El muchacho lleno de esperanzas había sido fotografiado por un compañero, mientras leía sus lecciones en medio de su jornada laboral, aún como albañil. “Una simple foto te puede cambiar la vida o destruirla. En mi caso, me cambió. Hay gente que no le da importancia a una simple foto”, refirió asegurando que para él, fue el principio de todo.

El año pasado recibió su título y hoy día tiene su propia empresa: “RG Construcciones”, a sus 26 años; mediante la cual ya realizó seis construcciones. “Me casé con mi profesión. Para mí no existía eso de farrear, me enfoqué en estudiar más que en hacer otras cosas. En mi familia soy el único que tiene estudios, profesión”, contó.

Es el cuarto hijo de doña Herminia Cañete, quien relató que el año pasado partió hacia la madre patria para trabajar, pero él sueña con traerla de vuelta. “La idea es que ella venga otra vez, tengo mucho trabajo, no hace falta que ella esté sufriendo. Hoy yo soy el eje principal de mi familia”, aseveró. “Quiero hacer una linda casa a mamá, el mejor de mis proyectos”, añadió.

Roberto, dejó un mensaje de perseverancia a los jóvenes de nuestro país. Aseguró que todo es posible poniendo fijo de frente un objetivo, sin escatimar esfuerzos, rebasando todas las barreras. «Quiero decirle a los chicos que estudien. Aunque el camino sea difícil que pongan una meta y que luchen hasta lograrlo, que todo es posible con perseverancia y sacrificio», finalizó.