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¿Cómo afectará aún la pandemia en la salud mental?

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El miedo, la angustia, la incertidumbre, fueron sensaciones ineludibles a nivel mundial como efecto inmediato de la pandemia del coronavirus. La enfermedad tuvo un impacto a nivel mundial cambiando de forma brusca las formas habituales de comportarse en toda la humanidad.

“Cualquiera sea la cultura, la pandemia nos afectó porque generó primero una situación de incertidumbre. Nadie sabía qué pasaba, la gente se moría y se morían muchas personas. Entonces no sabía qué hacer, además de que la ciencia también estaba absolutamente desorientada porque los tratamientos habituales para situaciones como estas se desconocían”, empieza la conversación el psiquiatra Manuel Fresco para El Redactor.

En todos los países pasó lo mismo: y eso generó un primer impacto inmediato de la pandemia, expresa el médico. Pero la pospandemia todavía continúa siendo en una nebulosa. “El temor y las medidas sanitarias que cambiaron radicalmente nuestro comportamiento. Sin embargo, el impacto de una situación como esta no es general para todos. Depende del material previo que tiene una persona. Hay una mirada comunitaria como tejido social y un impacto individual”, asegura Fresco.

El profesional menciona que nuestra mente es un mecanismo preparado para resolver los problemas que nos presenta la vida cotidiana, pero que no todos estamos preparados para enfrentar de la misma manera ciertas situaciones. “La salud mental es como una caja de herramientas o la mesa de instrumentos que un tiene un cirujano y a medida que tiene problemas pide un tipo especial de pinzas, dependiendo de lo que tenga que hacer. Nuestra mente es así también. Tenemos una diversidad de comportamientos que nos permiten adaptarnos a las condiciones adversas del medio y nos permiten disfrutar, ser disciplinados, etc. Tenemos una cantidad grande de formas de comportarnos. Que son herramientas y elementos que vamos a utilizar cuando nos sucede algún tipo de problemas”, manifiesta.

El impacto individual se genera de acuerdo a la creatividad que cada uno ha tenido para desarrollar o redefinirnos y tolerar todo ese conglomerado de cosas que en el que se desarrolló la pandemia. “Algunas pudieron reinventarse y otras sí eran vulnerables, más frágiles. Crisis de ansiedad o las personas con depresión empezaron a tener más trastornos de estados ánimo, problemas para dormir, problemas de irritabilidad”, puntualiza Fresco.

Doctor Manuel Fresco, psiquiátra. Foto: Ministerio de Salud.

La vida misma cambió: casi todo el trajín del día se desarrollaba fuera de casa. Pero, cuando todos los miembros de la familia tuvieron que encerrarse en un mismo lugar, sin poder salir,  la casa se volvió en una especie de “infierno” para muchos. “Todo bien con la familia, pero de repente estar todo el tiempo, no es que precisamente la armonía se distribuye. Comienza la irritabilidad porque ya no se aguantan y si había luego problemas antes peor todavía. También el encierro que a cualquiera le hace mal, aparecen los excesos en término del abuso de bebidas alcohólicas, los tranquilizantes”, añade el médico.

Asegura que todavía no sabemos exactamente cómo serán los efectos reales pero que en el mundo de los profesionales de la salud mental y a nivel regional, ya se habla de que hubo un incremento de situaciones vinculadas al consumo abusivo del alcohol o los psicofármacos, los tranquilizantes, las pastillas para dormir y otros. También se vio un incremento de situaciones de violencia doméstica, como efecto directo de esto.

“En el periodo pospandémico van a aumentar las consultas. En los hospitales ya aumentaron también las consultas por cuadros de ansiedad y pánico. El efecto final vamos a ver un poco más tarde. Ahora se están levantando recién las medidas restrictivas”, acotó.

Explicó que no solo los adultos sentirán las consecuencias, sino también los niños se verán impactados. “En cuanto a lo que es la educación inicial, donde la educación no solo es para generar contenidos, sino también para socializar, estar en grupos extrafamiliares, aprender nuevas modalidades, límites, defenderse de los demás niños. Parte de lo que uno debe transitar para que cuando uno sea adulto, poder relacionarse con otros”, refiere.

Sin embargo, opinó que estos cambios de conducta no implican un brote nuevo de enfermedades mentales. “Yo por lo menos pienso que no hay que pensar que ahora por efecto de la pandemia, el concepto de salud mental va a cambiar. O las formas de enfermarse mentalmente… nosotros como humanidad estamos en un proceso continuo de cambio. Pero la pandemia vino de una manera violenta, por eso es que tanto escándalo. Esta fue una enfermedad que solo es un modelo de enfermedad”, enfatizó.

Dice que la prevalencia es para los trastornos de ansiedad, de los estados de ánimo (que son las depresiones) y también los que tienen que ver con el abuso de sustancias. “Para mi criterio es uno de los problemas más prevalentes en todo el mundo”, apunta.

Explica que estos trastornos pueden fácilmente ser factor desencadenante  a sufrir una enfermedad mental. “Tenes que ver como una balanza, de un lado tenes los factores de predisposición: la biología, educación, historia familiar, etc. En el otro lado están los factores desencadenantes que pueden ser situaciones de estrés, crisis, divorcios, duelos. Situaciones extremas de la vida”, refiere el especialista.

Redacción: Departamento de Prensa El Redactor