Pádel: un deporte en auge que ya tiene su historia en nuestro país

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Aunque su origen real es de México, el pádel es un deporte que mundialmente ha ganado millones de seguidores en el transcurso del tiempo. Para jugarlo es necesario formar parejas y tener básicamente tres elementos: una pelota, una paleta y la cancha de juego.

Muchos lo han confundido mucho con el tenis, pero la marcada diferencia se da en que este deporte no se juega de forma individual, comenta a El Redactor el profesor Emilio Aguirre.

“Estamos en la tercera generación del pádel paraguayo más o menos. La primera fue a principios de los 90, la segunda allá por el 2006 más o menos, esta después de la pandemia sería la tercera”, refiere Emilio. El deporte llegó a nuestro país luego de dos décadas de su creación, en el año 1969, de manos del mexicano Enrique Corcuera.

Emilio empezó en el mundo del pádel cuando aún era estudiante secundario, cuando recién empezaba a insertarse en nuestro territorio. “Hace cuatro años que estoy enseñando, pero a principios de los ‘90 tenía un tío que con un profe argentino tenía un local de pádel que se llamaba El Aljibe. En mis tiempos libres durante las vacaciones del colegio me iba a jugar ahí. Pero no era constante, dejaba cuando empezaba de nuevo el colegio y jugaba básquet”, asegura Aguirre.

Los entrenamientos son de una hora.

Aunque su origen real es de México, el pádel es un deporte que mundialmente ha ganado millones de seguidores en el transcurso del tiempo. Para jugarlo es necesario formar parejas y tener básicamente tres elementos: una pelota, una paleta y la cancha de juego.

Muchos lo han confundido mucho con el tenis, pero la marcada diferencia se da en que este deporte no se juega de forma individual, comenta a El Redactor el profesor Emilio Aguirre.

“Estamos en la tercera generación del padel paraguayo más o menos. La primera fue a principios de los 90, la segunda allá por el 2006 más o menos, esta después de la pandemia sería la tercera”, refiere Emilio. El deporte llegó a nuestro país luego de dos décadas de su creación, en el año 1969, de manos del mexicano Enrique Corcuera.

Emilio empezó en el mundo del pádel cuando aún era estudiante secundario, cuando recién empezaba a insertarse en nuestro territorio. “Hace cuatro años que estoy enseñando, pero a principios de los ‘90 tenía un tío que con un profe argentino tenía un local de pádel que se llamaba El Aljibe. En mis tiempos libres durante las vacaciones del colegio me iba a jugar ahí. Pero no era constante, dejaba cuando empezaba de nuevo el colegio y jugaba básquet”, asegura Aguirre.

Emilio Aguirre empezó como aficionado en el mundo del pádel.

Pero cuando terminó el colegio y empezó la facultad, empezó a jugar de forma aficionada, mirando desde lejos el crecimiento del deporte. “Cuando eso había pocas canchas y poca gente jugando. Los torneos eran muy esporádicos también”, asegura.

Pero en el 2014 decidió ver esa afición como un negocio y con su esposa abrieron dos canchas en un club que denominaron Colina Pádel en Lambaré. “Ahí fue donde empecé a enseñar, después de casi 10 años de volver a empezar a jugar, vimos la oportunidad de hacer negocio y qué mejor que hacer con algo que a uno le gusta”, señala al respecto.

Explica que de alguna forma, la pandemia hizo que mucha gente que no estaba involucrada con este deporte se acerque, pruebe y se quede fascinada con él. “Así es como hasta ahora se mantiene. Ayudó muchísimo el tema de la pandemia”, asevera.

Emilio asegura que los jugadores marcan diversos fines para la práctica. Algunos lo ven con el objetivo de entrenar y competir y otro, para sudar, hacer ejercicios y quemar calorías. “Ayuda muchísimo porque quema muchísimas calorías. Cada uno persigue el objetivo que busca. Yo tengo alumnos que entrenan para competir y otros que netamente van porque quieren sudar haciendo algo más entretenido que alzar pesas o subirse sobre una bici. Se van y se mueven a través del pádel y queman muchísimas calorías”, acota el profesor.

 

Junto con su esposa instalaron un club con dos canchas.

Detalla que el entrenamiento es perfecto para cualquier objetivo deseado, pues requiere movimiento de forma constante. “Vas de cero a cien en todo momento. En cierto momento es más anaeróbico. Es buenísimo como cardio, incluso tengo una alumna que está con cuatro meses de gestación y que entrena pero con ejercicios más suaves”, añade.

Menciona que el costo también es bastante accesible, pues va desde los 200.000 (por cuatro clases) hasta 360.000 (por ocho clases). “Claro que a eso uno le tiene que agregar los 20.000 guaraníes que se paga por usar la cancha. Todas las clases duran una hora reloj”, manifiesta. También hay muchos niños que practican, incluso hay escuelitas orientadas a ellos, agrega.

Emilio Aguirre con sus alumnas campeonas.

En todo Paraguay hay competencias de pádel tanto en Asunción como en el interior del país. “La movida se viene dando en el interior hace como seis años atrás. Tenemos federaciones de pádel incluso en Caaguazú, Caazapá, Itapúa, Guairá, Misiones y Alto Paraná. La federación de Encarnación es una de las más consolidadas. Uno de los torneos muy fuertes. La de Ciudad del Este también. Tienen una estructura muy bien montada”, finaliza.

Redacción: Departamento de Prensa El Redactor
Fotos: Gentileza